.jpg)
La rentabilidad anunciada en un proyecto suele ser una tasa bruta anual. Por ejemplo, un 10 % en 18 meses no significa un 15 % en total, sino un 10 % prorrateado a lo largo de la duración de la inversión.
También hay que tener en cuenta la fiscalidad (en Francia, por defecto, un impuesto único a tanto alzado del 30 %), que reduce la rentabilidad neta. Así, una rentabilidad bruta del 10 % equivale más bien a un 7 % neto aproximadamente.
Una tasa más alta no es necesariamente mejor: a menudo implica un mayor riesgo. Un proyecto con una tasa del 12 % debe analizarse con detenimiento: ¿por qué ofrece una rentabilidad superior a la media? ¿Complejidad técnica? ¿Promotor con menos experiencia? ¿Ubicación menos atractiva?
La rentabilidad debe ponerse en perspectiva con tus objetivos:
Toda inversión conlleva un cierto riesgo, y el «deuda privada inmobiliaria » no es una excepción. Los principales riesgos son:
Las medidas para reducir el riesgo
A diferencia de la bolsa o de los seguros de vida, el « deuda privada inmobiliaria » es una inversión poco líquida. Tu dinero queda inmovilizado hasta el final del proyecto (normalmente entre 12 y 36 meses).
Algunas plataformas crean un mercado secundario que permite revender la participación antes del vencimiento, pero esto sigue siendo poco habitual.
Es mejor invertir solo el dinero que no se vaya a necesitar a corto plazo y distribuir los vencimientos para obtener reembolsos periódicos.
La clave para equilibrar la rentabilidad, el riesgo y la liquidez es la diversificación.
El seguimiento es igual de importante:
El « deuda privada inmobiliaria » es una herramienta muy eficaz para dinamizar una cartera, pero es necesario encontrar el equilibrio adecuado. Ese equilibrio depende del perfil de cada inversor: prudencia, búsqueda de rentabilidad o diversificación patrimonial.
Lo fundamental es comprender los tres pilares —rentabilidad, riesgo y liquidez— y diseñar una estrategia adecuada, teniendo siempre presente este principio: nunca poner todos los huevos en la misma cesta.
Una cartera bien diseñada, diversificada y gestionada con rigor permite aprovechar al máximo el potencial del « deuda privada inmobiliaria », al tiempo que se controlan los riesgos inherentes a este tipo de inversión.
Contenidos formativos para invertir mejor, con total autonomía.
Descubre todos los recursos imprescindibles para dominar el arte de la inversión.
Más de 50 000 clientes confían en nosotros. Estas son las razones.