
Los productos estructurados suelen tener fama de ser difíciles de entender. Para superar esta barrera, nada mejor que un ejemplo concreto, con cifras y explicado paso a paso, que permita visualizar cómo funciona realmente este tipo de inversión financiera. Esta guía ofrece una definición clara, un ejemplo didáctico detallado, así como las ventajas, los riesgos y las precauciones que hay que conocer antes de invertir.
Un producto estructurado es una inversión financiera diseñada por un emisor (normalmente un banco) que combina un componente de renta fija y un producto derivado indexado a un activo subyacente: un índice bursátil, una cesta de acciones, un tipo de interés, etc. Desde su lanzamiento, el producto establece un nivel de referencia inicial, un plazo de vigencia, fechas de liquidación anuales, un umbral de reembolso anticipado, un cupón potencial y un nivel de protección del capital.
Tomemos un ejemplo ficticio y didáctico, elaborado para ilustrar el funcionamiento típico de un producto estructurado con mecanismo de rescate automático (autocall), uno de los más extendidos en el mercado francés.
Características del producto:
Posible desarrollo de la inversión:
Guión alternativo (sin aviso previo):
Si el índice no hubiera superado nunca su nivel inicial durante esos ocho años, el producto habría llegado a su vencimiento final. En ese caso, habría dos posibilidades:
A modo de comparación, tomemos un producto estructurado más sencillo, con capital garantizado:
En este caso, si la cesta de acciones sube un 30 % en seis años, el inversor percibe el 60 % de esa subida, es decir, un 18 %, dentro del límite máximo fijado en el 25 %. Si la cesta baja, el inversor recupera, no obstante, la totalidad de su capital inicial al vencimiento, sin obtener ninguna ganancia.
Este ejemplo ilustra bien la disyuntiva inherente a los productos estructurados: la seguridad del capital garantizado tiene como contrapartida un potencial de ganancia más limitado que en un producto con capital protegido de forma condicional.
Un producto estructurado no suele estar destinado a constituir la totalidad de una cartera, sino más bien a ser un elemento de diversificación, junto con una base más segura (fondos en euros, bonos) y un componente más dinámico (acciones, ETF). Puede mantenerse directamente en una cuenta de valores o integrarse como unidad de cuenta en un contrato de seguro de vida para beneficiarse del régimen fiscal ventajoso de este marco patrimonial, especialmente tras ocho años de tenencia.
Los ejemplos anteriores muestran que los productos estructurados son adecuados para inversores:
Sin embargo, resultan menos adecuados para los ahorradores que necesitan disponer de su capital de forma inmediata o que no toleran ningún riesgo de pérdida, ni siquiera uno mínimo.
Los ejemplos que se presentan en esta guía muestran que un producto estructurado funciona según un mecanismo preciso y predecible desde el momento de la suscripción, pero cuyo resultado real depende de la evolución de los mercados financieros a lo largo de la vida del producto. Analizar un ejemplo con cifras, con sus diferentes escenarios posibles, es la mejor manera de comprender de forma concreta las ventajas y los riesgos de este tipo de inversión antes de invertir.
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Por lo general, constituyen un elemento de diversificación dentro de una cartera, junto con una base segura (fondos en euros, bonos) y un componente más dinámico (acciones, ETF), y pueden mantenerse en una cuenta de valores o en unidades de cuenta dentro de un seguro de vida.
Entre las ventajas se incluyen la transparencia de las condiciones de ganancia desde el momento de la suscripción, un mecanismo de aviso anticipado y la protección del capital, según el producto. Entre los riesgos figuran una posible pérdida de capital más allá del límite de protección, una rentabilidad que en ocasiones tiene un límite máximo y un riesgo de crédito asociado al emisor.
Un ejemplo habitual es el producto con mecanismo «autocall»: paga un cupón anual y se amortiza automáticamente en cuanto el índice subyacente supera su nivel inicial en una fecha de referencia. Otro ejemplo es el producto con capital garantizado, que ofrece una participación parcial y limitada al alza en una cesta de acciones, al tiempo que garantiza el capital inicial al vencimiento.
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