
El fondo en euros es un instrumento de inversión que se encuentra principalmente en los contratos de seguro de vida y de capitalización. ¿Cuál es su principal ventaja? Tu capital está garantizado por la aseguradora, según las condiciones establecidas en el contrato. Por lo tanto, no corres el riesgo de perder las cantidades invertidas en caso de caída de los mercados financieros. Sin embargo, esta seguridad tiene su contrapartida: la rentabilidad potencial de un fondo en euros suele ser más limitada que la de los fondos de unidades de cuenta. Estas son las principales características que debes tener en cuenta:
Cuando inviertes dinero en un fondo en euros, es la aseguradora la que se encarga de invertirlo. El objetivo es doble: proteger el capital de los ahorradores y, al mismo tiempo, generar una rentabilidad anual.
Para garantizar esta seguridad, las aseguradoras invierten gran parte de los fondos recaudados en bonos del Estado o de empresas. Estos valores han constituido históricamente la mayor parte de la cartera de los fondos en euros.
Se puede invertir una parte más reducida en inmuebles, acciones u otros activos. Esta diversificación permite buscar una mayor rentabilidad, al tiempo que se mantiene la mayor parte de las inversiones menos expuestas a las fluctuaciones del mercado.
Cada año, la aseguradora determina la tasa de rentabilidad aplicada a su fondo en euros. Esta depende, entre otras cosas, de los ingresos generados por las inversiones realizadas y de la participación en los beneficios. Esta última corresponde a la parte de los ingresos generados por los activos del fondo que la aseguradora revierte a los asegurados. No obstante, una parte puede destinarse a reservas para ser distribuida en los años siguientes.
Una vez abonados en tu contrato, los intereses quedan definitivamente devengados y, a su vez, generan intereses. A esto se le conoce como «efecto trinquete». En otras palabras, las ganancias registradas un año no pueden revertirse al año siguiente debido a una caída de los mercados.
El fondo en euros está dirigido, ante todo, a los ahorradores que dan prioridad a la seguridad. También puede servir para proteger una parte del patrimonio, junto con inversiones más expuestas a las fluctuaciones del mercado.
Esa es la principal ventaja del fondo en euros. A diferencia de los fondos de inversión, su valor no fluctúa directamente en función de los mercados financieros. La aseguradora se compromete a garantizar el capital en las condiciones previstas en el contrato.
Otra ventaja: tu dinero no queda inmovilizado. Puedes realizar un rescate parcial o total de tu seguro de vida cuando lo necesites.
A esta disponibilidad se suma el efecto de trinquete. Una vez abonados los intereses, estos se suman al capital garantizado y, a su vez, generan intereses en los años siguientes.
La seguridad de los fondos en euros no debe hacernos olvidar sus limitaciones. Antes de invertir, es importante sopesar, entre otras cosas, la protección del capital y la rentabilidad que se busca.
A cambio de un riesgo menor, la rentabilidad suele ser menor. La rentabilidad varía cada año en función de los fondos y de los resultados obtenidos por la aseguradora.
También hay que tener en cuenta la inflación. Aunque tu capital no disminuya en euros, una rentabilidad inferior al aumento de los precios puede suponer una pérdida de poder adquisitivo.
No todos los contratos permiten necesariamente invertir el 100 % de los ahorros en el fondo en euros. Algunas aseguradoras condicionan el acceso a su fondo o a una rentabilidad mejorada a que se invierta una parte de las aportaciones en unidades de cuenta.
Los fondos en euros y las unidades de cuenta pueden combinarse en un mismo contrato de seguro de vida multisoporte. Sin embargo, su funcionamiento es muy diferente.
Por lo tanto, la elección depende de tu perfil, tus objetivos y tu horizonte de inversión. También puedes repartir tus ahorros entre ambas opciones para buscar un equilibrio entre seguridad y rentabilidad.
No todos los fondos en euros ofrecen el mismo rendimiento ni las mismas condiciones. La rentabilidad es , naturalmente, un criterio a tener en cuenta a la hora de elegir, pero no debe ser el único.
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El historial de rentabilidad también puede darte una idea de la regularidad del fondo, sin que ello suponga una garantía de sus resultados futuros.
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