
En Suiza, la cédula hipotecaria es la garantía más habitual para la financiación de un inmueble.
Según el artículo 842 del Código Civil suizo, la cédula hipotecaria es un crédito personal garantizado por una hipoteca.
Como garantía sin desposesión, la escritura hipotecaria garantiza al acreedor o prestamista que el prestatario o deudor reembolsará la totalidad de su préstamo (el importe del principal y los intereses).
En su defecto, el acreedor podrá obtener el reembolso gracias al producto de la subasta del inmueble inscrito en la escritura.
Puede ser nominativa o al portador. Puede estar en papel o en un registro.
Cuando se formaliza por escrito, la redacta un notario y se inscribe en el Registro de la Propiedad en la hoja correspondiente al inmueble pignorado. Como tal, constituye un título inmobiliario que indica la cantidad que el acreedor puede reclamar al deudor, así como el inmueble que sirve de garantía.
Permanece en poder del acreedor o del notario hasta que el deudor la haya reembolsado íntegramente.
Una vez devuelto el préstamo, el título vuelve a ser propiedad del deudor.
En tal caso, este tiene libertad para utilizar ese mismo título con el fin de contraer nuevos préstamos, por importes que no superen la suma indicada en el título.
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