
Como titular de una póliza de seguro de vida, puedes realizar retiradas de tus ahorros en cualquier momento. A esto se le denomina «rescate». Sin embargo, estos rescates están sujetos a ciertas normas específicas que es importante conocer, especialmente en materia fiscal. En esta guía encontrará todo lo que necesita saber sobre el rescate de un seguro de vida para gestionar sus ahorros de la mejor manera posible.
En la jerga de los seguros de vida, un rescate se refiere a la retirada de la totalidad o parte de los ahorros invertidos en la póliza y sus distintos instrumentos. El tomador puede realizar este rescate en cualquier momento. Del mismo modo, usted tiene libertad para retirar la cantidad que desee de los distintos instrumentos de inversión. No obstante, la recepción del dinero no es inmediata y puede tardar entre varios días y varias semanas.
Cabe señalar que se distinguen dos grandes tipos de rescate: el rescate parcial de un seguro de vida y el rescate total de un seguro de vida.
Dependiendo del tipo de objetivo que tengas, tienes dos opciones a tu disposición.
El rescate parcial de un seguro de vida consiste, sencillamente, en realizar una retirada de tus ahorros. Tras varios años haciendo crecer tus ahorros, puedes, por ejemplo, utilizar una parte de las ganancias para cubrir una necesidad de liquidez concreta, como la compra de un coche o la financiación de un gran viaje. Incluso hay algunos asegurados —generalmente jubilados— que programan rescates parciales periódicos (mensuales o trimestrales) de un importe fijo, a modo de complemento de ingresos.
El rescate total de un seguro de vida supone la cancelación de tu contrato. En otras palabras, recuperas la totalidad de tus ahorros, sin posibilidad de reinvertir una parte de esa cantidad en tus antiguos productos de inversión. En tal caso, deberás contratar una nueva póliza de seguro de vida u otro producto de ahorro que se ajuste a tus objetivos de inversión.
Realizar un rescate parcial conlleva un inconveniente importante, y es que afecta negativamente a la rentabilidad y a los intereses generados debido a la disminución del capital invertido en los distintos productos de inversión. Para evitar una erosión excesiva de tus ahorros, puedes optar por la solución del anticipo. En la práctica, esta solución consiste en un préstamo con intereses concedido por la aseguradora.
Esta opción tiene la ventaja de que no afecta ni a la fiscalidad ni a la rentabilidad de tu contrato de seguro de vida. Sin embargo, conlleva costes adicionales debido a los intereses que se deben pagar.
Si decides contratar una póliza de seguro de vida, debes saber que tanto el rescate parcial como el total están sujetos a impuestos. Desde el 27 de septiembre de 2017, todas las ganancias obtenidas a raíz de los pagos realizados con posterioridad a esa fecha están sujetas al impuesto único a tanto alzado (PFU). Este impuesto se compone de:
Para saber cuál es el tipo impositivo que te corresponde, solo tienes que consultar la tabla siguiente:
TABLA
En otras palabras, el régimen fiscal más ventajoso se aplica a las rescisiones realizadas tras un mínimo de ocho años, para primas de un importe inferior a 150 000 €.
En realidad, los trámites relacionados con una solicitud de rescate de un seguro de vida son bastante sencillos. Para ello, solo tienes que:
La rescisión de un seguro de vida conlleva una serie de ventajas e inconvenientes.
TABLA
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Al contrario de lo que se suele creer, puedes solicitar la transferencia de la totalidad o parte de tus ahorros a tu cuenta bancaria en cualquier momento.
Por lo general, hay que contar con una semana para que la transferencia de fondos se haga efectiva. Este plazo puede alargarse en función de la complejidad de tu solicitud (por ejemplo, en el caso de importes elevados retirados de numerosas inversiones).
No existe un momento ideal en sí, ya que cada situación es diferente en función de los objetivos del titular del contrato y de sus necesidades de liquidez. No obstante, suele decirse que, para beneficiarse de un régimen fiscal ventajoso, es mejor esperar a que el contrato cumpla ocho años.
En la mayoría de los casos, el contrato de seguro de vida no contiene cláusulas que impliquen gastos en caso de rescate. No obstante, es posible que algunas aseguradoras decidan aplicarlas para evitar que se realicen retiradas con demasiada frecuencia.
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