
Dado que se trata de una inversión a largo plazo (10 años como mínimo), la inversión en oro suele considerarse una herramienta de diversificación del patrimonio. Se presenta en diferentes formatos, que se dividen en dos grandes categorías: el oro físico (lingotes y monedas) y el oro en papel (productos financieros indexados al precio del metal).
Hay varias formas de invertir en oro, cada una de ellas con características y niveles de riesgo distintos.
Puedes comprar oro físico —es decir, monedas o lingotes— a un profesional autorizado y guardarlo en un lugar seguro antes de revenderlo y obtener una posible plusvalía.
La página web Lafinancepourtous.com presenta las características de los lingotes y las monedas de oro, lo que permite a los inversores conocer mejor estos productos.
Cada año, los países miembros de la Unión Europea publican una lista oficial de las monedas consideradas como oro de inversión para el año siguiente. Francia cuenta con unas veinte, por ejemplo, entre las que se encuentra la famosa «Napoleón».
También puedes invertir en oro en forma de títulos, optando por productos financieros indexados a la cotización del oro a través de un intermediario financiero. En ese caso, la cotización del oro hará que tu capital varíe al alza o a la baja.
Existen numerosos productos derivados sobre la cotización del oro:
Estos derivados funcionan de una manera muy específica. Se recomienda comprender bien sus características, su funcionamiento y los riesgos que entrañan antes de lanzarse a invertir.
Por último, puedes invertir indirectamente en oro comprando acciones de una mina de oro o en organismos de inversión colectiva especializados, denominados ETF (Exchange-Traded Fund) de oro . Un ETF de oro es un fondo indexado que cotiza en bolsa y que permite invertir en oro sin poseer físicamente el metal precioso.
Puedes comprar o vender oro de inversión:
La compra y la venta de oro están sujetas a una normativa específica.
Los profesionales a los que acuda para realizar una inversión en oro deben contar con las autorizaciones necesarias para el ejercicio de su actividad. En particular, deben estar registrados en la Autoridad de Mercados Financieros (AMF).
Informarse sobre la reputación de los vendedores también es un buen indicador.
Antes de comprar oro de inversión, conviene comparar los precios del profesional con la cotización oficial y con otras ofertas disponibles. Esto te permite hacerte una idea de la situación.
Se recomienda encarecidamente no limitarse a un único tipo de inversión para diversificar los riesgos. En primer lugar, crea un fondo de reserva que te permita reaccionar ante cualquier contratiempo y al que puedas recurrir.
La compra de oro físico constituye una inversión a largo plazo (como mínimo 10 años), lo que implica no revender los activos en un futuro próximo. Por otra parte, al igual que cualquier inversión financiera, este tipo de inversión no ofrece ninguna garantía de plusvalía.
La compra o venta de oro conlleva ciertos gastos fijos que conviene conocer y prever con antelación.
La compra de oro físico no está sujeta al IVA, pero incluye unos gastos de transacción destinados al intermediario profesional. Esta comisión oscila entre el 2 % y el 4 % del importe total.
La tenencia de oro no está sujeta a impuestos (no se pagan impuestos por estos activos). Sin embargo, puede generar gastos de almacenamiento si lo depositas en un tercero.
Toda venta de monedas y lingotes de oro debe declararse. Está sujeta a un impuesto a tanto alzado, salvo que se opte por el régimen de plusvalías sobre bienes muebles.
El oro suele presentarse como un valor refugio, ya que se considera más seguro en caso de crisis en los mercados financieros.
A diferencia de otros productos de inversión, el oro físico no genera ingresos (que suelen depender del nivel de riesgo que asuma el inversor). No está sujeto al riesgo de quiebra de un emisor, ya que conserva su valor a lo largo del tiempo.
El oro se puede comprar y vender rápidamente, a diferencia de otros instrumentos de inversión (como, por ejemplo, las participaciones en sociedades civiles de inversión inmobiliaria (SCPI)), que requieren plazos más largos.
El oro es una herramienta de diversificación. No debe convertirse en la única inversión. Permite invertir los ahorros en otro tipo de inversión financiera y diversificar el patrimonio.
Las ventajas del oro de inversión ya se han mencionado anteriormente. Entre ellas, cabe destacar:
Invertir en oro significa disponer de un producto, ya sea físico o no, cuyo valor depende de la cotización del oro, y aún más si se opta por productos derivados (CFD, futuros, ETF de oro…).
Por otra parte, se trata de una inversión a largo plazo. En este sentido, debe responder a objetivos patrimoniales a largo plazo (más de 10 años). Los diversos gastos (de transacción, de custodia, fiscales…) también son factores que hay que tener en cuenta antes de invertir.
Por último, tened en cuenta que este mercado tiende a generar numerosas ofertas engañosas, destinadas a estafar a los particulares.
Contenidos formativos para invertir mejor, con total autonomía.
Puedes seguir la cotización del oro en tiempo real en las páginas web o aplicaciones de los bancos, las plataformas financieras o las entidades especializadas en la compraventa de oro. Para mantenerte informado sobre el mercado, puedes suscribirte a boletines informativos o consultar las publicaciones de organismos de referencia, como, por ejemplo, el World Gold Council, representante del sector minero, el Banco de Francia y el INSEE.
A la hora de seleccionar un proveedor, hay que tener en cuenta varios aspectos, tales como: su registro, el cumplimiento de la normativa y su reputación, la transparencia de sus precios, así como las certificaciones que acompañan a los lingotes, las barras y las placas.
Si compras oro físico, tienes dos opciones. Puedes guardarlo en tu casa tomando las medidas de seguridad necesarias (caja fuerte, alarma…) y declarando los bienes a tu aseguradora. También puedes depositarlo en un centro de almacenamiento profesional, lo que conllevará unos gastos de almacenamiento.
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